Por Francisco Ramiro Sánchez Gil.
En un rincón florido entre montañas y dos ríos,
Se encuentra Algarrobo pueblo mío.
Enclavado en la Axarquía, en la cornisa de la Costa del Sol.
Próximo a Vélez-Málaga, Nerja, Sayalonga y Torrox.
Por Francisco Ramiro Sánchez Gil.
En un rincón florido entre montañas y dos ríos,
Se encuentra Algarrobo pueblo mío.
Enclavado en la Axarquía, en la cornisa de la Costa del Sol.
Próximo a Vélez-Málaga, Nerja, Sayalonga y Torrox.
Cuando era jovencito todas las niñas me gustaban, pero cuando veía a la Fina del Zurito, mi corazón palpitaba.
Era mi plato fuerte, la que más me gustaba, yo pasaba por su calle por ver si la veía, barriendo la puerta como costumbre tenía.
Una tarde de las tantas, ella a por agua fue, como costumbre tenía, al grifo de la pará, porque otra fuente no había. En los tubos la esperé, a qué ella llegara, y empezamos a charlar, mientras el cántaro llenaba.